Ideo original del tíutulo por Sakevo xD, se la voló.
Como cada año, desde hace tres, les escribo desde la tierra de dónde es oriunda mi mamá.
Hay un frío de la chingada, al grado de ponerme chamarra hasta para ir al baño en la noche. Hace como tres años que no escribo nada que tenga que ver con mi lado Grinch, generalmente estos días para mi desde ese entonces, se volvieron lo más “equis” del mundo (gracias a Dios), aparte de que los disfruto por que descanso ontológicamente de ciertas cosas llamadas personas, y emociones absurdas y adolescentes, y ya por fin terminar mi tesina.
No me malentiendan, cada quien ve la Navidad y su vida como mejor le plazca. Algunos prefieren ver el árbol adornado y otros preferimos ver el bosque que se tuvo que talar para eso. ¿Crudo? ¿Amargado? Tal vez, pero definitivamente no ingenuo. ¿La ingenuidad trae felicidad junto con el ser bueno y amable con todos? Si, pero no es eterna y esta, junto su amor les va durar mínimo hasta el 6 de Enero y de mi se acuerdan.
Pero, ¡esta bien! ¿Quién soy yo para decirle al mundo y a la gente lo que debe o no hacer o en que creer?
Por eso no voy a decir nada del gasto de energía de las millones de lucecitas navideñas que todo el mundo prende en su casa, sus puertas y demás. Todos los Santa Clauses que se inflan con ventiladores y todas las mini lucesitas de colores que cintillean durante toda la noche -si las multiplicamos exponencialmente por todas las personas con “espíritu navideño”- no son más que una más de las causas del calentamiento global del planeta.
Ni tampoco voy a decir de todos los árboles jóvenes que se cortan con el simple afán de adornar casas, cuando se pueden comprar de plástico o hacer uso de otros materiales reciclados.
No voy a decir nada de la gente que mala y estúpidamente cree que gastando excesivamente logrará que el espíritu navideño entre en sus corazones. Que en vez de gastar tanto dinero en nosotros y los nuestros, sería mejor que ese algo fuera para gente más necesitada.
Tampoco voy a decir de todas las personas se ponen excesiva y asquerosamente melancólicas y depresivas, que agarran este ambiente para perdonar todas las ofensas y a quienes los ofendieron con vigencia hasta el 6 de enero, pero después se les olvida
Tampoco voy a decir nada de los regalos, me gusta dar regalos. Aunque en estas fechas es casi una obligación dar algo, cuando uno bien podría distribuir sus regalos a lo largo del año en cosas más significativas y no tan absurdamente caras.
No voy a decir nada de que hoy por hoy la mercadotecnia es el medio para
No les voy a decir nada a quienes no tienen ni idea de que es tener una familia enorme (o mínimo idea de que es tener una con al menos 36 parientes del lado paterno, con complejo de muégano [por fortuna no heredable] y en primera línea sanguínea), para que me venga a decir que es para pasar tiempo de calidad con ellos, cuando ni siquiera los conozco bien, o sus nombres y que no estoy interesada en ellos, aparte de que el sentimiento es recíproco seguramente.
Tampoco voy a decir nada de las pésimas adaptaciones de la obra de Dickens; “Canción de Navidad”, ni de que estoy casi segura de que más que revolcarse en su tumba el se está orinando de una risa de lástima.
No voy a decir nada de la matanza masiva de animales solo para glotonería y gourmet de las masas.
No voy a decir nada de la injusticia económica, mientras la gente gasta su aguinaldo irresponsablemente.
Tampoco voy a decir nada de la falsa felicidad y unidad cuando seguramente alguien que conocemos se aventó a las vías del metro.
Tampoco voy a decir de la falsa inocencia de los niños afectados evidentemente por los medios y los adultos de ahora que cuando dicen “¿Qué nos va traer –inserte aquí gordo, niño Dios, o bruja- por portarnos bien?” realmente significa “¿Qué me vas a comprar por evitar molestias al momento de educarme?”. Aparte de que se portan bien unas semanas antes del acontecimiento.
No voy decir nada de la falsa modestia de la iglesia, de su riqueza insultante al voto de austeridad, y de sus muy mal calculados datos para decir que Yisus nació un 25 de Diciembre
No, no diré nada de eso :)
Aparte sé que con decirlo no va a cambiar nada, lo he intentado durante mucho tiempo y lo único que me he ganado es la apatía de la gente. Y como no conozco el término a medias, me he ganado el odio durante todo el año diciendo lo que pienso y haciendo lo que considero justo.
Lo único que puedo hacer es hacerlo por mi cuenta y por que me nace, ¿y que creen? Ese no es el puto espíritu navideño, es el espíritu de Gabriela.
Aaún así les deseo que se la pasen del todo bien, siempre.
Mīlād Majīd
ميلاد مجيد

